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Manicurista, ¿estás cuidando tu salud mientras trabajas?
El trabajo de las manicuristas requiere precisión y concentración, pero también puede implicar diferentes riesgos laborales. Mantener posturas estáticas durante largos periodos, realizar movimientos repetitivos con las manos o utilizar productos químicos son algunas de las situaciones que pueden afectar a la salud si no se adoptan unas medidas preventivas adecuadas.
Incorporar pequeños hábitos de prevención durante la jornada puede ayudar a reducir molestias, lesiones e irritaciones y a conseguir un entorno de trabajo más seguro y saludable.
Cuida tu postura durante la jornada
Durante una manicura es habitual permanecer sentada durante bastante tiempo y mantener el cuello y la espalda inclinados hacia delante para trabajar con precisión. Mantener esta posición durante horas puede provocar sobrecarga y molestias en la zona cervical, los hombros o la espalda.
Para evitarlo, es importante adaptar la silla y la mesa de trabajo para mantener una postura cómoda, con la espalda lo más erguida posible y los brazos en una posición natural. También es recomendable acercar la zona de trabajo en lugar de inclinar continuamente el cuerpo hacia delante.
Evita los movimientos repetitivos
Limar, pulir, cortar cutículas o utilizar herramientas durante varias horas implica realizar movimientos repetitivos con las manos y las muñecas. La repetición constante, especialmente cuando se combina con posturas forzadas, puede favorecer la aparición de molestias musculares y articulares.
Siempre que sea posible, es recomendable alternar diferentes tareas y realizar pequeñas pausas durante la jornada. Aprovechar estos momentos para relajar las manos, mover las muñecas, estirar los brazos o cambiar de posición puede ayudar a reducir la sobrecarga.
Protege tu piel frente a los productos químicos
Las profesionales de la manicura utilizan habitualmente esmaltes, removedores, geles, acrílicos y otros productos que pueden contener sustancias irritantes o sensibilizantes. El contacto frecuente con estos productos puede provocar irritaciones en la piel y, en determinadas condiciones, sus vapores también pueden resultar molestos.
Por este motivo, es importante evitar el contacto directo de los productos con la piel, mantener los envases cerrados cuando no se estén utilizando y seguir las indicaciones de sus etiquetas y fichas de datos de seguridad. Cuando sea necesario, deberán utilizarse los equipos de protección adecuados.
Trabaja en un espacio bien ventilado
Una adecuada ventilación es especialmente importante cuando se utilizan productos que desprenden vapores. Mantener una correcta renovación del aire ayuda a reducir la concentración de estas sustancias en el ambiente y favorece unas mejores condiciones de trabajo.
Siempre que sea necesario, puede recurrirse a sistemas de extracción localizada para reducir la exposición en la zona donde se generan los vapores. También es importante evitar acumular productos abiertos en el puesto de trabajo.
Mantén las herramientas y el puesto de trabajo limpios
La limpieza y el orden también forman parte de la prevención. Mantener las herramientas y los productos correctamente organizados facilita el trabajo y reduce la posibilidad de golpes, derrames u otros accidentes.
Asimismo, es fundamental limpiar y desinfectar correctamente las herramientas y las superficies de trabajo, siguiendo los procedimientos establecidos para cada material. Estas medidas ayudan a mantener unas condiciones higiénicas adecuadas tanto para la profesional como para la clientela.
Cuida la iluminación del puesto
Una buena iluminación permite trabajar con mayor precisión y comodidad. Cuando la luz es insuficiente, es habitual acercarse demasiado a la zona de trabajo o adoptar posturas incómodas para conseguir una mejor visión.
Por ello, es recomendable disponer de una iluminación suficiente y bien distribuida y, cuando sea necesario, utilizar una luz auxiliar que facilite la realización de las tareas sin tener que adoptar posturas forzadas.
La prevención también forma parte de tu trabajo
Cuidar la postura, realizar pequeñas pausas, mantener una buena ventilación, utilizar los productos de forma segura y mantener el puesto limpio y ordenado son medidas sencillas que pueden incorporarse a la rutina diaria.
La prevención ayuda a reducir los riesgos asociados al trabajo de las manicuristas y a mantener unas condiciones de trabajo más seguras y saludables a largo plazo.